por Gastón Guzmán La pasión, que en el fútbol suele nombrarse como si fuese una evidencia —algo dado, que no requiere explicación—, en verdad se construye. No aparece de golpe ni se hereda intacta, sino que se arma en capas, en una acumulación algo desprolija de momentos y personas que, al encadenarse, terminan por tejer…