MIRAR DONDE HAY QUE MIRAR. ESCRIBE: JOY CANTIERI.

por Joy Cantieri

Asomada desde arriba, la vocera presidencial nos pone en contexto: un país en crisis por una deuda criminal que contrajo el gobierno anterior, promesas de progreso ensayadísimas, pedidos de paciencia a una población que no tiene más tiempo para esperar.
En la casa de Lidia ella prepara una comida siguiendo la receta a rajatabla mientras su marido David habla de su día de trabajo. Hablan a la par, cada uno de lo suyo. Cuando él le pregunta qué acaba de
decir ella le cambia de tema. David es oficial de la Policía Federal, su función es el control de masas. Cuando habla de lo que hizo en el día ella se escandaliza, pero su forma de resolver su incomodidad es pedirle que no hable de eso delante de los demás.
Mientras tanto, Sandra y Nacho se preparan para visitarlos mientras discuten. Nacho no quiere ir porque no se siente cómodo con las amigas de Sandra, ella se ofende y el tema termina derivando en que no tienen sexo porque ella no sabe adónde mirar. Nacho perdió un ojo en una represión y lleva un parche. Está muy deprimido y todo le desata un ataque de llanto. Finalmente él le dice “Tenés que mirar adonde hay que mirar” y van a la casa de Lidia. Ellas se conocen desde que eran
chicas y tratan de sostener esa amistad a través de los años. Con el paso del tiempo se vuelve complicado y esto se refleja en sus parejas: uno lleva la represión en el currículum y el otro en la cara.
El conflicto inicia muy pronto con una serie de comentarios desagradables de Lidia cuando ve el ojo de Nacho y explota cuando se dan cuenta de que David fue el que le sacó el ojo en la represión de
una protesta.

Continúan las intervenciones de la vocera dando cuenta del estallido social disfrazado de grieta, que en realidad es una guerra entre los mismos trabajadores que poco pueden hacer en comparación con el poder del Estado.
Nuestra enemiga es la miseria que nos rodea, le dice Nacho a su agresor, que al empezar a entender su punto de vista se desespera por hacer algo. Adopta el lenguaje inclusivo con torpeza como símbolo de paz, pero el problema es que su única forma de resolver conflictos es mediante la violencia. La escalada de agresiones parece no tener fin mientras el gobierno les sigue pidiendo buena voluntad.
El Rey Tuerto habla de lo que no se ve o no se quiere ver: la discriminación, la criminalización de la protesta, la precarización de los trabajadores, la violencia machista, el progresismo tratando de
resolver conflictos desde un discurso que en semejante caos no interpela a nadie. Cuando lo ves te volvés loco, no sabés qué hacer. Ver duele y deja daños colaterales. Esta obra demuestra que todo es político y pone de manifiesto lo difícil que es hablar con les que piensan distinto, pero también lo transformador que puede ser si lo logramos.

La salida es la empatía, aunque la empatía también te puede enloquecer.

https://www.alternativateatral.com/obra79207-el-rey-tuerto

Autoría: Marc Crehuet

Actúan: Cinthia Guerra, Melisa Hermida, Matias Lopez Barrios, Jorge
Noguera, Maite Velo

Dirección: Adriana Roffi

Viernes 23:30 en Timbre 4- México 3554

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