ESPÍRITU SETENTISTA: “TOMANDO ESTADO” (2020), FEDERICO SOSA #CINEAR

por Mercedes Orden

Detrás del escritorio, un hombre está comiendo un sándwich cuando se ve interrumpido por Carlos (Germán de Silva), un trabajador que evoca, con nostalgia, otros tiempos. “Me encanta ver los carteles, los nombres, el logo en el rayo, la antorcha. Ahora yo le pregunto ¿Qué nos pasó compañero?”. El hombre de camisa lo observa, se siente incómodo, interpelado por la presencia de ese viejo conocido que irrumpe ahora en su oficina, baja un cuadro de Oscar Smith -secretario general de Luz y Fuerza, desaparecido en 1977- y se lo lleva. Dos lugares quedan expuestos, dos posiciones y modos de hacer.

Federico Sosa (Yo sé lo que envenena, Contra Paraguay, Tampoco tan grandes) dirige esta ficción ubicada en el año 2001, al interior de una cooperativa de electricidad en Chacabuco, pueblo de la provincia de Buenos Aires. Una película que recupera un pasado de lucha y lo pone en tensión con un presente donde el protagonista transmite su incomodidad: el mismo trabajador que interpela a ese antiguo compañero devenido en jefe, es también quien entra en diálogo con sus colegas para discutir cómo debería actuar la comisión directiva en tiempos de crisis. Las escisiones pronto emergen entre los intereses individuales y la ausencia de un proyecto colectivo. Discusiones que a Carlos lo atraviesan de modo distinto, a causa de su compromiso como delegado gremial y sus años de lucha sindical.

El uso del primer plano encierra a los personajes en su presente: de un lado, están los que recuerdan tiempos mejores, y del otro, los jóvenes que escuchan las viejas historias, pero construyen la propia, desde el miedo y la indiferencia. Pese a sus disidencias, todos están inmovilizados dentro de una situación que ignoran cómo mejorar. Entre esos jóvenes está Nicola (Sergio Podeley), quien trabaja codo a codo con Carlos y al cual este ex militante pretende enseñarle los cánticos setentistas y quizá transmitirle cierto compromiso, aunque él se plantea otras prioridades, entre ellas: enamorar a Victoria (Verónica Gerez).

Tomando Estado presta atención a los distintos problemas que ocurren en el pueblo y las relaciones que se establecen al interior, mientras confirma la importancia que tiene el servicio que estos hombres brindan para sus vecinos. La radio en corto, los robos de líneas, son algunos de los problemas a solucionar y que hacen andar al pueblo. Sosa se inspira en diferentes obras y toma referencias de otros tiempos, que no son puestos en cuadro, pero se enuncian. Antiguas consignas, que ahora hacen reír a viejos compañeros, reflejan un cambio de pensamiento. 1973 se evoca como el año en que lograron un poder que ya no es, el recuerdo de lo que no supieron -o pudieron- mantener. Otros tiempos difíciles, peligrosos pero también de lucha. Una lucha que ya no existe.

“Solo la guerra del pueblo salvará al pueblo”, confirmaba una bandera colgada en una fábrica tomada en Los Traidores (Raymundo Gleyzer, 1973). Lo que expone Gleyzer es la lucha entre los trabajadores y la burocracia sindical, filmando en la clandestinidad una ficción donde su realismo se apoya en la desigualdad del poder, pero también en un contexto donde la resistencia iba acompañada de las conquistas sociales. Se puede pensar un diálogo entre las dos películas, al estilo antes y después, ya que Tomando estado retoma esas luchas que se han ido invisibilizando a causa de una dictadura cívico-militar que llevó al silencio y preparó el terreno para un neoliberalismo egoísta. En medio de ese vacío y desencanto, aún quedan quienes recuerdan con ilusión, pero el miedo y la ambición ganaron la batalla hace tiempo. Aquí, la resistencia no es opción, excepto en figuras aisladas y sin apoyo general de sus compañeros. El pesimismo reina. El espíritu setentista parece ser solo un recuerdo lejano al que Carlos se acerca en algún que otro sueño.

Argentina, 2020
Guion y Dirección: Federico Sosa. Producción ejecutiva: Estela Roberta Sánchez. Producción: Estela Roberta Sánchez y Federico Sosa. Fotografía: Alejandro Reynoso. Montaje: Laura Palottini y Alberto Ponce. Sonido: Pablo Orzeszko. Música: Santiago Pedroncini. Sonido directo: Diego Kartaszewicz. Dirección de arte: Estela Roberta Sánchez. Ambientador: Marcelo Acevedo. Vestuario: Carolina Velez. Jefe produccion: Gabriel Diaz Cordoba. Color: Laura Palottini. Productoras: 16 9 Cine – Barbarie Cine.
Elenco: Germán de Silva, Sergio Podeley, Verónica Gerez , Chang sung kim, Federico Liss, Elvira Onetto, Malala Olivares, Emilio Bardi, Dario Levy, Ramiro Vayo, Javier Niklison, Rafael Solano, Pasta Diaguerdi, Martina Garello, Sergio Minore, Juan Diego, Icardona, Carlos Canosa, Ramiro Vayo, Claudio Torres y Hector Bordoni.
83 min.

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