El fuego inextinguible

“MONOS” (2019) , DE ALEJANDRO LANDES. ESCRIBE: LEO RANA

Por Leo Rana

Leo Rana. Poeta, músico y escritor. Tras vivir en Europa desde principios de 2000, volvió a Mar del Plata, donde se encuentra trabajando en su próxima novela. Forma parte de la organización del ciclo de cultura emergente La Prosa Mutante; y toca el bajo y canta en Conjunto Los Juncos; banda de Garage Surf de la Feliz.

https://conjuntoslosjuncos.bandcamp.com/
http://bellezaobscena.blogspot.com/

No se nota que estoy en primavera, afuera la bruma. Escojo la antología de Los Mirlos. ¿Será que así es la selva cuándo el frío y las alturas? ¿Será eso también el Amazonas? Barro por todos lados, neblina; Monos. El título no me llegó inmediatamente cuándo me salió la opción del menú en la plataforma de series y películas. Directo al navegador. Monos: largometraje escrito y dirigido por Alejandro Landes Echavarría, nacido en San Pablo (Brasil) en junio de 1980.
Otra forma de nombrar el monte. Otra paleta de colores. Uno ingresa al filme con cierta inocencia que se mutará en diferentes estados de incertidumbre, y al salir, ya no se sabe si realmente está parado en dónde, pero con el aprendizaje que deja el errar, uno ya no dispone del prisma ingenuo que todavía conservaba al entrar. El mundo adulto, tal como lo concebimos apenas asoma. Una prisionera y un oficial de alto rango que deja sus ordenes antes de partir. Ahí están ellos, los Monos, un puñado de jovencitos de corta edad. Se permiten adivinar entre los colores de la selva cuando el frío y la altura. Cada uno con su apodo de combate. Cada cual en su forma de lucha. Latinoamérica se arrodilla en armas. Reglas inquebrantables para cualquier buen soldado. Grados. Hambre. Muerte… y ahí entre la bosta de una vaca, luego de un aguacero; crecen
hacia la vida bajo pequeños ritos. Y se entre deja ver el estado natural de la inocencia, del amor, de
la infancia, del frío, de la muerte temprana, la Vía Láctea que casi se cae encima entre tantos
destellos que aturden. Los Monos sueñan en movimiento, corren y saltan, se curan en consuelo y
despiertan.
Un reparto liderado por una temprana juventud, nos enseña magistralmente que la actuación y el
buen cine no necesita de magnánimos efectos especiales. Claro ejemplo es Rambo, personaje
interpretado por Sofía Buenaventura a sus 17 años de edad. Que en su impoluto papel, aun así, no
entorpece el dinamismo del resto del reparto. Cada uno de los personajes se dejan ver para hacer
lucir al siguiente, y así en ese ritmo, Monos nos regala varias historias dentro de una. Todo el
tiempo despiertan y juegan y el ruido, los casquillos y el sueño y el hambre y otra vez vuelven a
despertar.

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