MAR INDEFINIDO: “DRIFT”, HELENA WITTMANN #PUENTESDECINE

por Mercedes Orden

Lo que conozco, lo que es mío, es el mar indefinido
Henri Michaux

Una sucesión de viajes envuelven a dos mujeres. Por un lado, están los encuentros donde una habitación y la playa funcionan como punto de reunión, por el otro lo que las distancia. Entre ellas, el océano es mostrado en toda su extensión e intensidad para no pasar desapercibido si no que, al contrario, cobre incluso mayor protagonismo que las mujeres. Las decisiones del fuera y dentro de campo no son menores. Las omisiones se acumulan. Entre ellas, las de las palabras: apenas un puñado de diálogos son los que explican las situaciones y luego la soledad inaugura un ancho silencio quebrado por sonidos extradiegéticos. Pero antes de que ocurra, ellas -cuyo vínculo no se explicita frente a cámara- hablan del futuro y del lago Nahuel Huapi, en el sur argentino, país de donde procede una de las mujeres y hacia donde regresa. La otra planea un itinerario completamente distinto. Luego quizás el destino haga posible una nueva unión en algún otro escenario, pero nada lo asegura.

Ventanas y olas se presentan en dimensiones y colores variables. La espuma, los movimientos, las tonalidades son observados con rigurosidad. De forma intercalada, las temáticas acuáticas y de viaje se repiten sin cesar durante una hora y media. El mar es el tema pero también la forma en este largometraje, donde la cámara decide mostrarlo como telón de fondo, para terminar hundiéndose en él, siguiendo su oleaje y dinamismo haciéndose una con el mismo. La deriva (en inglés drift, como su título anticipa) es lo que aúna esos dos temas siendo una clara intención, en la ópera prima de Helena Wittmann, que la misma quede representada frente a la pantalla de forma continua.

Como una botella arrojada al océano, un mensaje se va con la esperanza de que alguien lo encuentre, pero siendo éste el intermediario entre las protagonistas, ¿llegará a destino ese mensaje? La respuesta es incierta y la directora no tiene ningún interés en responderlo. Los encuentros presenciales y cibernéticos se suceden. La distancia se manifiesta como parte del argumento pero no alarma, sino que implica un desafío, una posibilidad de que la próxima vez, todo pueda ocurrir de otro modo. La historia se convierte quizás en una excusa para lo que realmente importa aquí: es decir, las imágenes. En Drift la potencia visual que adquiere cada cuadro es la justificación de todo el relato. Si apenas se enuncia un puñado de palabras es porque tal ausencia es acompañada de otro aspecto. Es esta la forma que cobra el film de Wittmann: invitación y oportunidad para que la atención se ubique en composiciones de planos con una rigurosa belleza donde los diálogos no pesen por su falta ya que la voz de la narración puede detectarse en otro lado.

Alemania, 2017
Dirección: Helena Wittmann. Guion: Helena Wittmann, Theresa George. Música: Nika Son
Fotografía: Helena Wittmann. Empresa Productora: Fuenferfilm. Elenco: Theresa George, Josefina Gill
Duración: 98 min.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s