“EL AGENTE TOPO” COMO UN ANALIZADOR SOCIAL DEL ENVEJECIMIENTO. ESCRIBE: ROBERTO ORDEN

Roberto Orden, Buenos Aires. Psicólogo Clínico (UBA). Magister en Gerontología Social (Universidad Autónoma de Madrid). Docente. Integrante del Espacio Gerontovida.
Supervisor de proyectos gerontológicos.

El Agente Topo, de la cineasta chilena Maite Alberdi, fue seleccionada para competir en la obtención del Oscar a la mejor película extranjera. Una producción  con epicentro en las personas mayores institucionalizadas que ha logrado posicionar  a dicho grupo etario, aunque sea de un modo fugaz, en la agenda de la atención cinéfila  internacional. Asimismo la oportunidad en que ocurre dicha distinción dado que este colectivo, durante la primera ola de la Pandemia del Covid 19, fue definido como el sector más vulnerable desde el punto de vista epidemiológico y ha venido acumulando la mayor tasa de defunciones.

Corresponde a los cultores de la Gerontología Crítica y a los sostenedores  de una Perspectiva de Envejecimiento re-pensar  lo sucedido aprovechando la oportunidad para poner en modo de inter diálogo a varios actores, dispositivos y sucesos referidos al envejecimiento.  Como parte de estos actores y también como integrante del colectivo  de las personas mayores me tomo la licencia de  escribir este artículo procurando dejar sentado los derechos de  un  Nos-otros.

Algunas categorías analíticas

En contradicción con el dicho popular “zapatero a tus zapatos” los gerontólogos han de estar atentos a todos aquellos sucesos que desbordan nuestro campo específico y que permiten a nuestra comunidad reflexionar tomar conciencia y sumar a la agenda de los decisores políticos, temáticas relacionados con:

  1. toda forma de exclusión velada o manifiesta de las personas mayores 
  2. el advenimiento de mil utopías que deben prosperar en el campo complejo del envejecimiento

Un analizador puede ser algún hecho, acontecimiento, disrupción, modo de funcionamientos e incluso una persona que encarne algo que ponga de manifiesto situaciones veladas o silenciadas de gran peso socio-comunitario  en las que se configuran como tal. El analizador como fenómeno social permite una percepción de la situación por parte de los actores institucionales y sociales involucrados. La perspectiva del analizador abre a una dialéctica situacional propositiva de intervenciones no tradicionales que cuestiona, sobre todo, la lógica dicotómica y positivista basada en una producción de saber con verdades puras o absolutas. En otro orden de ideas, INPEA  (Red Internacional para la prevención de toda forma de abuso y maltrato a las personas mayores), define como maltrato, los actos únicos o repetidos o la falta de medidas apropiadas que se produce dentro de cualquier relación donde hay una expectativa de confianza que causa daño o angustia a una persona mayor. Ello puede suscitarse en distintos contextos por ejemplo familiares y/o institucionales.

La realidad multidimensional del maltrato, tanto por el contexto donde se produce como por la cualidad del maltratador, ha impedido ofrecer una respuesta unívoca para prevenirlo. En particular el maltrato institucional alude a cualquier forma de abuso que ocurre en los servicios dirigidos a las personas mayores. Muchas formas de restricciones, impuestas a los mayores, constituyen tratos inadecuados que afectan a personas especialmente vulnerables y se oponen a los principales objetivos de los cuidados prolongados, es decir, lograr el máximo grado de independencia, capacidad funcional y calidad de vida posibles.

El modelo psicológico y ético-moral centrado en la desatención familiar ha sido el más utilizado en las primeras investigaciones sobre maltrato a las personas mayores. Pero esta línea solo conduce hacia una explicación unívoca radicada en la personalidad del maltratador, sin considerar la complejidad del fenómeno, su pluralidad y el carácter multicausal del mismo, otros enfoques han tratado de suplir estas carencias, como el denominado modelo socio-ecológico, centrado en las condiciones sociales, valores y prácticas culturales, como factores que estimulan la violencia social y el maltrato a los mayores

El agente Topo sale a escena

La información proveniente de la producción del film, aclara que no fue realizado con el concurso de actores profesionales y con escenas desarrolladas predominantemente en el interior de una residencia para adultos mayores. El colectivo de los y las mayores de ese modo acredita presencia y palabras. Constato un acercamiento no intrusivo con los sujetos involucrados y con el contexto institucional. Entiendo que se alcanzó un involucramiento personal muy grande con la temática, por parte del protagonista de nombre Sergio quien fue contratado originalmente por una agencia de detectives. Iniciativa que respondió a un pedido de la hija de Sonia, una residente, a fin de detectar eventuales situaciones de maltrato en la institución, sufridas por su madre y por otras personas mayores internadas.

Del análisis de las opiniones vertidas por la directora de la película  así como por el propio desarrollo de la historia, se desprende un corrimiento de los objetivos iniciales. Pasándose de la idea original de realizar una docuficción sobre una historia de detectives para luego retratar y analizar la situación de soledad de los mayores internados en una residencia de cuidados prolongados.

En las sucesivas escenas se proyectan situaciones de una intensa carga emocional a través de diálogos sobre temas personales, festejos y hasta el funeral de una residente. Ya llegando al final del film, Sergio informa a su empleador de nombre Rómulo, dueño de la agencia de detectives,  que había llegado  a la conclusión que no existían situaciones de maltrato ni abuso para con los residentes en la Institución dando lugar, a lo que se puede caracterizar  como el mensaje central de la película. En esta oportunidad, Sergio señala a Rómulo, que la soledad de los ancianos internados es el problema más grave del lugar, atribuible a la falta de presencia y apoyo de familiares y amigos de los mismos. Infiere la inutilidad de la investigación encarada cuando, a su entender, lo que no deja vivir a la hija de Sonia (contratante de los detectives) es su culpa por la falta de atención a su madre (con un marcado tono moralizador).

En un reportaje de la BBC practicado a la directora de la película, la misma refuerza la preocupación por la soledad de los ancianos institucionalizados y el peso del olvido como eje articulador entre residentes y allegados (conocidos y familiares)  así como de la contradicción resumida en que “es terrible que aumente la expectativa de vida y no el deseo de vivir”. También opina sobre el tema de la muerte y paralelamente cómo se detecta a nivel internacional el incremento de las tasas de suicidios entre adultos mayores por los dramas latentes que los subyacen.

La ampliación  del  arcoiris de opiniones  

A poco de iniciadas las escenas del film dentro de la residencia, se produce un diálogo entre dos internadas en la que una de ellas, de buen nivel de autovalencia, señala que le da pena el ingreso de ancianos/as cuando pueden permanecer en sus medios de origen. Este tema problematiza, interpela y analiza la falta de una oferta diversificada y actualizada de servicios y prestaciones gerontológicos en la gran mayoría de países latinoamericanos. Ese abanico debiera cubrir desde internaciones sanitarias con plazas de mediana y larga estancia, servicios de internación domiciliaria, centros de día para mayores semidependientes, subsidios y apoyos para mantenimiento en el medio, e internaciones residenciales para diferentes niveles y grados de dependencia, además de prestaciones y servicios para familiares de los mayores con grados progresivos de dependencia. 

En lo que respecta a las características de la oferta residencial de internación prolongada expuestas en el film caben varias reflexiones: se trata de un modelo institucional de sesgo tradicional, vertical y paternalista, con una conducción centralizada en una mujer que hace las veces de encargada y convalida de modo indirecto el formato sexista, obrante en el desarrollo de ese rol, en este tipo de instituciones. En estas circunstancias, se cristaliza una serialización de las ofertas de servicios y con ella, los residentes  van perdiendo su autonomía, su sentido de identidad, sus gustos y sus propios lugares.

Resultan interpelantes pero también dicentes, la profusión de imágenes religiosas en las que se suele detener la cámara en los planos de filmación dentro de la Residencia correspondientes al santoral cristiano, lo que deduzco que se encuentra en línea con el estilo de institución que vengo detallando.

Al tiempo que el relato de la película concluye que el olvido resulta un gran ordenador del lugar, observo muy poca atención derivada hacia el mantenimiento cognitivo de los mayores. No se detectan áreas espaciales de actividades separadas del comedor que suele oficiar como sala multiusos, tampoco diversificación de ofertas de otras disciplinas además de la rehabilitación kinésica —en apariencia muy precaria— con el agravante de que muchos residentes presentan cuadros severos de dependencia.  

La ausencia de familiares y amigos es destacada de un modo moralista, atribuible a la culpa de los mismos sin evaluar el modo en que colabora con ello o deja de hacer la propia institución a fin de que el abandono se agrave progresivamente sin que medien procedimientos institucionales para declararlo evitable o al menos abordable. 

En lo que respecta a las alusiones al tema de la muerte y del suicidio debe diferenciarse en un análisis a mano alzada, la existencia de factores psicopatológicos precedentes en una persona —lo que amerita atención profesional— de lo que puede ser la decisión autonómica de una persona mayor de elegir tal destino. Al respecto, en España se acaba de aprobar una legislación con la reglamentación sobre el ejercicio de la eutanasia como ocurre en otros países europeos, lo cual será un tema de agenda de discusión en el futuro latinoamericano.

También me cabe señalar que en los países del hemisferio norte se viene popularizando el modelo de la Atención centrada en la persona (ACP) para las prestaciones correspondientes a personas institucionalizadas en unidades convivenciales de larga estancia  y en otros dispositivos. Dicho modelo cuestiona a la anterior cosmovisión, dominante en la película analizada, por la falta de respeto a la intimidad de los internados, la despersonalización, la rigidez en la vida cotidiana y la promoción de la dependencia. La ACP auspicia  cambios en los diseños de las plantas físicas con un número acotado de plazas y en la disponibilidad de servicios integrales y personalizados, en las dinámicas organizacionales y en la implicación de los equipos profesionales.

En el contexto de nuestros países del Sur se podría hablar del Modelo de la Comunidad Gerontológica que conlleva la movilización de todos los actores comprometidos con el dispositivo gerontológico a implementarse. Con el fin de re-pensar la institución  para   re-configurar un nosotros mismos entre los residentes  con algún des-sujetamiento de las dimensiones verticales, visuales y  paternalistas. Se trata de abrir horizontes compartibles que pongan distancia con todas las formas de exclusión, en un devenir de reformas y mejoras consensuadas por todos los actores institucionales.  

De cómo sigue esta historia

El enorme aporte de la película dirigida por Maite Alberdi al estar abocada a la vida de las personas mayores en una residencia de larga estadía, con sus expresiones sin filtros, permite abrir a públicos ajenos a esta problemática la comprensión de algunos de los hechos que allí suceden, dichas manifestaciones constituyen un auténtico recupero de voces perdidas.

La realidad multidimensional del maltrato institucional, tanto por el contexto donde se produce como por las cualidades del ente maltratador, en muchas ocasiones termina quedando velado asumiendo el formato de violencia dulce o naturalizada. El Agente Topo, con su generosidad de contenidos gerontológicos, permite un encadenamientos de críticas para con muchas de las situaciones problemáticas analizadas y también un por-venir de soluciones tentativas. Estoy  convencido que los prestadores de servicios de internación trabajan con la mayor honestidad a su alcance y son parte de los que pueden beneficiarse con un cambio del modelo vigente.  

Me queda pensar que la industria cinematográfica es tan importante que no puede solo quedar en manos de los festivales, las academias de cine o los directores, del mismo modo que el envejecimiento no puede quedar en manos de los gerontólogos ni mucho menos de los políticos. Corresponde a todos, en tanto tejido social vivo, trabajar en la construcción de nuevas entradas y salidas para las personas mayores aunque las mismas carezcan de alfombras rojas.

REFERENCIAS

Alberdi, M. (14 de febrero de 2021). ‘El agente topo’ | “Estamos viviendo más, pero no estamos con ganas de vivir más”: Maite Alberdi, directora del documental chileno nominado a los Oscar. BBC. https://www.bbc.com/mundo/noticias-56233158

https://www.academia.edu/30386019/FACTORES_DE_RIESGO_DE_LA_DEPENDENCIA_FUNCIONAL_EN_LAS_PERSONAS_MAYORES_CHILENAS_Y_CONSECUENCIAS_EN_EL_CUIDADO_INFORMAL?auto=download&email_work_card=download-paper

Orden R., Semino E. “Perspectiva de envejecimiento un aporte en la construcción de derechos”. Revista Oficio. Número 2. Año 2. Julio 2016. ISSN Digital 2451-8158 http://revistaoficio.org/wp-content/uploads/2016/07/Perspectiva-de-envejecimiento-un-aporte-en-la-construcci%C3%B3n-de-derechos_Orden_Semino1.pdf

Lourau R. “El análisis institucional”. https://psico.edu.uy/sites/default/files/cursos/ps-social_lourau.pdf

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